Las gafas se empañan muy fácilmente con el uso de mascarilla

Cómo evitar que se empañen las gafas con la mascarilla

Los trucos definitivos para solventar este problema tan incómodo

El uso de mascarillas se ha convertido, ya no en recomendable, sino en obligatorio en muchos lugares. Así se evita el contagio, tanto el propio como el de los demás.

Además de en espacios cerrados, transporte público e incluso coches privados cuando se va con alguien con quien no se convive, también es obligatoria en vía pública, espacios al aire libre y en espacios cerrados de uso público o que se encuentre abierto al público, siempre que no se pueda mantener la distancia de seguridad de dos metros, según indica el Boletín Oficial del Estado (BOE).

Pero al tratarse de una pieza que no se utiliza normalmente, muchos están teniendo complicaciones. Desde el desconocimiento del proceso de uso correcto hasta la molestia para respirar. Pero unos de los que más lo están sufriendo son aquellos que llevan gafas.

Los sanitarios comparten consejos desde su propia experiencia

Si llevas gafas probablemente hayas notado que es muy frecuente que se empañen con el uso de mascarilla, lo que dificulta enormemente la visión y genera una sensación de incomodidad enorme. 

Quienes más sufrieron al principio este problema fueron los propios sanitarios, y es por eso que ahora son ellos, desde su experiencia, quienes dan la mayoría de consejos al respecto. Muchos deciden compartirlos mediante sus redes sociales para llegar al máximo número de personas posible.

Una de las recomendaciones más comunes es lavar los cristales con una pastilla de jabón seca y después limpiarlos con una gamuza (la tela que se utiliza para limpiar las gafas). De este modo se difumina el jabón y se forma una capa transparente y sin manchas. En este método es muy importante limpiar bien los cristales porque, de no ser así, se dificultaría la visión.

Otro truco muy sencillo es usar un trozo de esparadrapo o, en caso de no tener, de celo, y colocarlo en la parte superior de la mascarilla. Una vez hecho esto, se debe pegar a la nariz. De esta forma se evita que saga el aire caliente por esa zona, que es el causante del empañamiento.

También hay una opción todavía más sencilla, pero que funciona según el tipo de mascarilla y quizás es la menos efectiva, que es dar una vuelta a las gomas o cordeles que aguantan la mascarilla, de manera que los lados se cierren. Si los extremos quedan levantados para fuera, deberás meterlos para dentro para que quede cerrado.


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