Primer plano de Julie Le Galliard

Muere una campeona de boxeo por coronavirus con 31 años

Julie Le Galliard tenía una enfermedad inmunodeficiente y pasó dos meses en coma en la UCI

El mundo del deporte está consternado por la muerte de la boxeadora Julie Le Galliard con solo 31 años. La campeona francesa de boxeo murió el pasado domingo por una afección derivada del coronavirus. La noticia ha cogido por sorpresa a los que la conocieron, y que la definen como “una luchadora”.

Amigos y familiares de Julie han revelado que la joven padecía una enfermedad sanguínea de inmunodeficiencia. Aun así, su muerte ha sorprendido a todo su entorno ya que estaba vacunada con la pauta completa. “Tenía una mente de guerrera, pero pocos conocían la debilidad de su cuerpo”, escribió su amiga y boxeadora Anne-Sophie Mathis.

Foto de la boxeadora en plena competición
La boxeadora tenía una enfermedad inmunodeficiente | Cedida

Aunque estaba vacunada, la enfermedad que padecía acabó provocando que se contagiara de coronavirus. Según ha avanzado Le Parisien, la boxeadora pasó casi dos meses en la UCI de un hospital de Marsella con síntomas respiratorios. A lo largo de los últimos días experimentó complicaciones que la han llevado a la muerte. 

Los últimos días de la campeona

Tras experimentar los primeros síntomas del Covid-19, Julie tuvo que ser intubada por un problema con su tráquea. “Se vio afectada y tuvo que ser ingresada muy pronto y operada”, ha revelado el periódico francés. Según esta información, la joven deportista entró en coma y pasó los últimos dos meses de su vida en estado crítico.

Julie Le Galliard era natural de la región de Lorena, al noroeste del país, y se subió al ring por primera vez en 2005. Competía en la categoría de pesos menores de 57 kilos, que cuando fue ganadora aún no era competición olímpica. Una grave lesión en el hombre le obligó a retirarse y reorientó su carrera hacia la educación.

Foto de la boxeadora con otras personas
Julie se proclamó campeona nacional en 2015 | Cedida

En los últimos años, la deportista había estado muy vinculada con el Dombasle Boxing Club. La entidad se ha despedido con gran pesar de su “amiga del alma”. La describen como “una persona devota, decidida, trabajadora y siempre sonriente”.

El club de sus amores

Julie alcanzó la cumbre al proclamarse campeona nacional de su categoría en 2015. Luego decidió “salir de su zona de confort” y cambiar de club de Lorena para irse a Lion. Allí, en el Club Dombasle, echó raíces y se convirtió en un referente para los jóvenes boxeadores.

Tras su retirada, ya como pedagoga y entrenadora deportiva calificada, la campeona siguió acudiendo allí para ayudar al club. “Ella significaba mucho para todos, y durante muchos años estuvo involucrada como boxeadora, voluntaria, secretaria y entrenadora”, explican. Su pérdida ha dejado un gran vacío en la institución deportiva. 

Montaje con fotos de la fallecida
Julie Le Galliard llevaba años retirada del boxeo | LND

Quien más ha sentido la desgracia ha sido la cuatro veces campeona del mundo de boxeo, Anne-Sophie Mathis. “Julia era una amiga muy cercana”, ha publicado en redes sociales, “siempre ha estado conmigo a lo largo de mi carrera”. Estuvo a su lado cuando Julie se proclamó campeona de Francia en 2015.  

El lado frágil de Julie

“Pero también tenía un lado frágil, y a veces necesitaba consuelo”, revela su amiga, que compartió muchas horas de soledad con ella. “A menudo venía a dormir a casa, donde pasábamos horas y horas charlando”. La campeona destaca la contraposición entre la mente fuerte de la boxeadora y su salud débil.

Julie padecía una enfermedad inmunodeficiente que le expuso de forma peligrosa al virus. Estaba vacunada con la pauta completa, pero lamentablemente las vacunas son menos eficaces en este tipo de patologías. Aunque no es infalible, la vacuna reduce el riesgo de contagio pero también la tasa de mortalidad entre los infectados.

No ha sido el caso de Julie, una joven deportista muerta con 31 años por la infección. De hecho, su caso es una sucesión de notables excepciones, porque también llegó a ser campeona olímpica con una enfermedad crónica grave. Esta es la demostración palpable de que el coronavirus se lleva a los más débiles y también a los más fuertes.

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