Primer plano de Rafael Pallarés

Rafa, fallecido de repente con 55 años: el empresario al que todos echan de menos

Era director del Hotel Voramar de Benicàssim y estaba implicado en numerosas iniciativas solidarias de la localidad

La inesperada muerte del empresario Rafael Pallarés a los 55 años ha sumido Benicàssim en una profunda consternación. Los que lo conocían lo describen como “la peor noticia que habría podido recibir el municipio”. El director del Hotel Voramar era una persona muy activa y comprometida con el tejido social.

Rafael Pallarés Dols era director del Hotel Voramar de Benicàssim, además de regentar el restaurante El Torreón y otros establecimientos. Participaba en muchas labores sociales, y ayudó a los colectivos más vulnerables durante los peores meses de la pandemia. A través de su restaurante dieron de comer a los más necesitados.

No es extraño que después de conocer su muerte se hayan convocado homenajes como el de anoche, frente al hotel. Rafael Pallarés murió el pasado sábado mientras realizaba una ruta en bici por Borriol. Tuvo un infarto y los sanitarios no pudieron reanimarlo.

Montaje con foto de Rafael Pallarés
El empresario ha recibido un homenaje frente a su hotel | LND

Los sanitarios atendieron al empresario en el mismo lugar, después de que se desplomara mientras iba en bici. Trataron de reanimarlo sin éxito, y solo pudieron certificar su muerte por un infarto fulminante. La noticia de su pérdida se difundió rápidamente por Benicàssim.

Un empresario solidario

Rafael Pallarés se había hecho un nombre en la localidad como un empresario de éxito pero también muy comprometido. Siempre tuvo una gran implicación con las causas sociales, y colaboraba con diversas ONG en acciones benéficas. Su perfil social le hizo ser una persona muy querida y respetada en la localidad castellonense y su alrededor.

Una de sus grandes fijaciones era el medio ambiente, y contribuyó a impulsar medidas a favor de la sostenibilidad y la economía circular. Colaboró en muchas iniciativas para la preservación del entorno, y contra el cambio climático. Sin ir más lejos, en el último año había participado en la liberación de una tortuga marina que fue capturada por error. 

Con la repentina muerte de este empresario, Benicàssim perdió a una de sus figuras más emblemáticas y queridas. La localidad y la provincia recibieron la noticia como un mazazo, por lo que supone la pérdida de una persona tan comprometida con la gente y el entorno. Las muestras de cariño y los homenajes no se han hecho esperar.

La noticia ha causado un gran dolor

“Una de las mejores personas y más solidarias que he conocido”, escribe la periodista Eva Bellido en Tot Benicàssim. “A los pocos minutos, el móvil se me llenaba de mensajes de amigos afectados y enormemente emocionados por su marcha”, relata, y no duda en definir la pérdida del empresario como “un golpe muy duro”.

Asegura que “se fue haciendo una de las cosas que más le gustaban, ir en bici”. La trágica muerte de Rafael a una edad tan joven ha descolocado a todos los que le conocían. “Hubiéramos querido Rafa hasta la eternidad, porque era de esas personas que actuaba desinteresadamente, y ayudaba a todo el que lo necesitaba”, añade.

Destaca que “a pesar de ser el director y propietario de uno de los hoteles más importantes de Benicàssim acostumbrado a acoger todo tipo de famosos, él era muy sencillo”. Era un apasionado de la economía del bien común, cultivaba un huerto ecológico y frecuentaba los festivales de música y las causas benéficas.

Un homenaje al atardecer

Con su mujer Sofía reivindicaron la adecuación del skatepark para los niños y el impulso de uno nuevo. La periodista Eva Bellido propone que le pongan su nombre en la inauguración, a este o a otro lugar. “Benicàssim merece tener algo en su nombre”, afirma. 

Homenaje al empresario Rafael Pallarés
Velas encendidas en memoria del empresario fallecido | Cedida

La periodista cuenta una anécdota que describe de maravilla la personalidad del difunto: “No olvidaré cuando le llamé para contarle la historia de un hombre que iba recorriendo España en una de esas bicicletas adaptadas, y que a su paso por Benicàssim no tenía donde dormir. No lo dudó, y pesé a no conocerle de nada le dio una habitación gratis”. 

Rafael recibió un homenaje enfrente del Hotel Voramar, donde encendieron velas con su nombre. No faltaron las lágrimas y los recuerdos de los ratos compartidos con él. “Nos despedimos de ti como te habría gustado, reunidos al atardecer en la arena frente a tu hotel, con velas recordándote”.

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