Imatge del president espanyol, Pedro Sánchez, durant una roda de premsa el 8 de maig del 2020

Pedro Sánchez se planta ante las dudas y críticas de sus propios ministros

El clima de descontento y disconformidad empaña los lazos socialistas. El séquito de Sánchez podría resquebrajarse a consecuencia de la crisis sanitaria.

Los ministros que conforman el actual Gobierno presidido por Pedro Sánchez son contrarios a la celebración de comparencias semanales que el propio Presidente convoca en La Moncloa.

El objetivo de estas es informar al pueblo sobre los avances y el desarrollo de los procedimientos llevados a cabo durante el Estado de Alarma en la lucha contra el Covid-19 por parte del Gobierno. 

Pedro Sánchez  se ha visto en la tesitura de tener que dar un golpe en la mesa  para decir basta a las críticas de sus ministros. 

El Presidente ha manifestado en la última reunión con el Ejecutivo que no va a renunciar a sus apariciones televisivas mientras siga en vigor el Estado de Alarma porque «yo soy el Presidente del Gobierno», recuerda Sánchez y debe salir públicamente para revelar cada avance en la pandemia sanitaria.

No obstante, las exposiciones públicas de Sánchez ya habían sido objeto de debate en la última reunión del Consejo de Ministros, el pasado martes, ante el desacuerdo de un grupo de ministros por las apariciones del Presidente en el panorama mediático.

Las comparencias del Presidente cada semana se consideran innecesarias por parte de ciertos grupos de ministros mientras que para La Moncloa son fundamentales.

Sin embargo, los ministros aseguran que las fases de desescalada se encuentra en manos de los presidentes autonómicos por lo que son ellos quienes ahora deban llevar el timón. 

Siguiendo en esta línea, algunos de los ministros del Gobierno critican que la aparición de Sánchez: «corre ahora más el riesgo de meter la pata que de acertar con tanta rueda de prensa». «No se trata de salir por salir, para colgarse medallas, es necesario aportar novedades. Si no, la gente desconecta y se empieza a dar síntomas de agotamiento», concluyen.

Crisis en el bando socialista

Los vínculos entre el Presidente y su séquito se resquebrajaban a medida que avanzaba la crisis del Covid-19. Alguno de los integrantes de su equipo, todos ellos de tendencia política socialista, no veían con buenas miras la influencia de Pablo Iglesias, líder de Podemos, en la toma de decisiones de Sánchez y sus consejeros. 

Tal es así que, alguno de los ministros con suficiente poder político, han manifestado dentro de su círculo privado su  descontento y disconformidad con el Presidente en tanto que alegan que ellos no son informados de las decisiones tomadas por él.

Entre ellos, se encuentran nombres como Nadia Calviño; la vicepresidenta de Transición Ecológica, Teresa Ribera; la ministra de Industria, Reyes Maroto; o el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. 

La brecha entre Moncloa y sus ministros  es cada vez más contundente. Hay departamentos que aseguran encontrarse con medidas puestas en la mesa a la espera de una firma sin tan siquiera haberlas debatido previamente. 

A ello se suma el reproche al Presidente de tener que hacer frente a demandas o inquietudes de ciertos sectores abatidos por el coronavirus sin tener los poderes necesarios para su resolución mientras él hace apariciones televisivas. 

Las ruedas de prensa que ha otorgado Sánchez han sido catalogadas por los departamentos ministeriales más descontentos de «huecas, enlatadas y plagadas de contradicciones y anuncios». Además, añaden que  «luego no somos capaces de cumplir o rectificamos tres veces».

Sin embargo, Sánchez no ha dudado ni un instante en recordar públicamente que él es el Presidente y que no va a dejar de convocar a los líderes autonómicos los domingos ni a comparecer este día de cada semana. Para él, es un acto «necesario» y «obligado».