La razón por la que puede ser una buena noticia que el coronavirus sea más contagioso

Los epidemiólogos explican que cuanto más agresivo es un virus menos puede propagarse y cuando menos mortal es, más contagioso

Una sanitaria hacer una prueba de antígenos a una anciana
Tendremos que aprender a convivir con el coronavirus, pero será cada vez menos letal | Europa Press

El nuevo coronavirus causante de la Covid-19 llegó con una combinación fatal de capacidad de contagio y letalidad que, siete meses después, ha dejado tras de sí más de 30 millones de casos confirmados y más de un millón de muertos. Es ya, sin duda, una de las pandemias más letales de la historia, pero los científicos tienen una buena noticia.

Los epidemiólogos explican que los virus tienden a ser más agresivos en el momento de su aparición y, con el paso del tiempo, van perdiendo fuerza. Se trata de una estrategia de adaptación, ya que para que un virus sobreviva necesita huéspedes vivos.

El doctor en genética y biología celular Miguel Pita lo explica de una forma muy entendedora: «Un virus que surge en un lugar del planeta que al instante liquida a su primer o segundo hospedador es un virus muy agresivo. Si las defensas no pueden hacer nada, es terrible para esas dos personas, pero es incapaz de generar una pandemia».

De lo que se deduce que cuanto más agresivo es un virus más limitada es su capacidad de contagio. «Lo que deducimos y observamos», apunta Pita, «es que si el virus es muy agresivo rápidamente deja maltrecho al hospedador y él no va a trabajar, no va en transporte público, y la gente se contagia menos».

Lo mismo sucede a la inversa. «Si el virus hace eso mismo pero despacio, gana en capacidad de contagio normalmente. Entra en tus células, pero puedes seguir yendo a trabajar mañana, porque va poco a poco. Si no te pones muy enfermo también irás al día siguiente y la semana siguiente. El virus sigue haciendo lo mismo que uno agresivo, pero va poco a poco y maltratando menos, inconscientemente, a su hospedador».

Por lo tanto, hay una relación directa entre la agresividad del virus y su capacidad de contagio. Cuanto más agresivo es un virus, menos capacidad de contagio tiene, pero cuando disminuye su letalidad adquiere mayor capacidad de propagación.

Una buena y una mala noticia

El coronavirus empezó con una gran letalidad, que ha ido disminuyendo para poder aumentar su capacidad de contagio. Y aunque ha causado cientos de miles de muertos en todo el mundo, mucha gente lo ha superado sin síntomas o sin saber que lo tenían. De hecha, una de las claves de su rápida propagación han sido precisamente los asintomáticos.

Las cifras de mortalidad también son engañosas. Se trata de un coste humano doloroso, sin duda, pero mirando los números en frío, la mortalidad del nuevo coronavirus se encuentra entre menos del 0,1% y el 25%, mientras que la del ébola está en torno al 50%, incluso con brotes que alcanzaron el 90% de fallecimientos.

Por esta razón los científicos creen que el coronavirus se volverá cada vez menos agresivo y también más presente en nuestra vida diaria. La mala noticia es que tendremos que aprender a convivir con él durante mucho tiempo. La buena noticia es que no causará tantos estragos.

Desde que se detectó el primer caso de coronavirus ya se han registrado 12.000 mutaciones diferentes en su genoma. Estos cambios  pueden hacer que las nuevas generaciones del coronavirus tengan un distinto nivel de agresividad del que ahora conocemos, aunque algunas variantes tienen más posibilidades de imponerse sobre el resto y propagarse más.


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